Argentina, con escaso acceso a las cadenas globales de valor

28/01/2016 por

INFORME DNI NUMERO 137

LAS CADENAS GLOBALES DE VALOR RIGEN EL COMERCIO MUNDIAL, PERO ARGENTINA AUN TIENE ESCASO ACCESO A ELLAS

 

Resumen ejecutivo

  • En el comercio internacional se han consolidado las cadenas globales de valor (CGV). Esa es una de las razones que llevaron a las exportaciones mundiales de mercancías de 2,03 billones de dólares en 1980 a 18,26 billones en 2011, momento a partir del cual se han mantenido en niveles de entre 18 y 19 billones de dólares (según los años) hasta hoy.
  • Desde la concepción del producto (investigación y desarrollo), pasando por la fabricación de los componentes, el ensamble o integración, y hasta llegar a la distribución y comercialización; la dinámica de distribuir alrededor del planeta los procesos de la industria ha dado lugar a la conformación de estas cadenas de producción internacionales.
  • Sostiene la UNCTAD que las cadenas de valor administradas por las empresas transnacionales ya representan el 80 por ciento del comercio mundial. Y (a la vez) mientas en 1980 la economía mundial exportaba 17% de su producción, en 2008 avanzó hasta exportar el 27% de su producción, y en 2014 la economía mundial ya llegó a exportar nada menos que alrededor del 40% de su producción. Y por ende la intervención de los países en desarrollo en el comercio global del valor agregado creció del 20 por ciento en 1990 al 30 por ciento en 2000, y hoy ya supera el 40%.
  • Pero según la OMC, poco más del 30% de las exportaciones argentinas ingresan en CGV (entre ellas, algunas de granos, frutas o automotores). Mientras, la proporción de exportaciones que se vinculan con CGV es de más del 35% en el caso de Brasil, casi el 40% en Colombia, más del 40% en Perú, casi 45% en Costa Rica, por encima de 45% en México, y más del 50% en Chile. Y la proporción de exportaciones que ingresa en CGV supera en un 50% la proporción de las de Argentina en Indonesia, Arabia Saudita o Sudáfrica; y duplica la proporción argentina en los casos de Malasia, Corea o Taiwán.


 

 

INFORME DNI NUMERO 118

(Buenos Aires, enero 2016)

 

Una razón que explica la dificultad de inserción comercial externa argentina

 

LAS CADENAS GLOBALES DE VALOR RIGEN EL COMERCIO MUNDIAL,

PERO ARGENTINA AUN TIENE ESCASO ACCESO A ELLAS

 

 

Introducción

El comercio mundial ha desacelerado su crecimiento el último año, como consecuencia de razones varias. Sin embargo, la tendencia estructural en los últimos lustros es al alza. Así, el valor de las exportaciones mundiales de mercancías pasó de 2,03 billones de dólares en 1980 a 18,26 billones en 2011, momento a partir del cual se ha mantenido con pocas oscilaciones; mientras que el comercio de servicios durante el mismo periodo pasó de 367.000 millones en 1980 a 4,17 billones en 2011.

Las exportaciones mundiales habrían -en cifras similares a las de 2014-  rondado los 18 billones de dólares en 2015 (todavía no contamos con datos oficiales finales).

Pero gran parte de ese crecimiento se debe a la deslocalización de la producción. Esto es: la formación de cadenas productivas trasnacionales.  El 60% de las importaciones mundiales corresponden a bienes intermedios. En la actualidad las empresas dividen sin mayores problemas sus operaciones alrededor del mundo, desde el diseño del producto y la fabricación de componentes, hasta su montaje y comercialización. Costos que fueron reducidos sobre la base de una revolución en la informática, las comunicaciones, el transporte, la logística y las finanzas, además de los procesos de negociación bilaterales, regionales y multilaterales que se han desarrollado desde aquellos años al presente explican el proceso.

Estamos ante lo que se conoce como cadenas globales de valor (CGV).

El auge de las CGV ha sido impulsado por una continua remoción de barreras en el escenario internacional. Pero también por prácticas transfronterizas de cadenas productivas. Entre las primeras razones, las más significativas son la caída de las barreras arancelarias, la reducción del costo de transporte, la aparición de servicios de orientación global de logística, los adelantos en informática, Internet y las mejoras en la protección de los derechos de propiedad intelectual, en particular con el acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Entre las segundas, la implementación de encadenamientos productivos a través de empresas distintas con (diverso grado de) alto relacionamiento, todas dentro de una arquitectura lineal vincular sistémica productiva y comercial

El comercio asociado a las cadenas de producción no solo es más sensible a la distancia que el comercio en bienes finales, sino que además está relacionado con la regionalización de las cadenas de valor, lo que a la vez está intrínsecamente vinculado con acuerdos o ciertos tipos de arreglos que se producen entre países. Los países con acuerdos comerciales preferenciales (ACP) comercian piezas y componentes, en promedio, en proporciones 51% más altas que aquellos sin acuerdos.

Dice la OMC que las CGV cumplen un importante papel en la división internacional del trabajo y tienen impacto en el desarrollo económico de los países. Estos sistemas son coordinados por empresas líderes, en general de los países desarrollados. Aunque hay un creciente número de CGV comandadas por empresas de países en desarrollo, el caso más común es aquel en que las empresas de los países en desarrollo entran en cadenas como subcontratadas para tareas específicas. Para ellas, el acceso al mercado mundial no se da por la venta de nuevos productos y sí por la participación en cadenas de empresas que conjuntamente hacen el diseño, producción, marketing y ventas de los productos.

El rápido crecimiento económico de los países de Asia, por caso, está relacionado con su integración económica con los países desarrollados a través de las CGV. Algunos países de América Latina, en sectores específicos, también tuvieron éxito para insertarse en esas cadenas.

Sostiene ICTSD que el patrón del comercio internacional ha cambiado notablemente durante los últimos 25 años. Actualmente, las empresas distribuyen su operación en todo el mundo, desde el diseño del producto hasta la fabricación de las piezas, su ensamblaje y mercadeo. Esto ha dado lugar a cadenas internacionales de producción que han alterado el funcionamiento de la producción y los modelos comerciales a nivel mundial.

Y expresa que la naturaleza de una cadena de valor varía según el sector económico y que esto acarrea implicaciones de desarrollo. Las CGV de recursos naturales, por ejemplo, son muy distintas a las industriales. Sin embargo, los servicios son parte integral de todas las cadenas globales de valor porque de forma incorporada e integrada se ofrecen en el punto de origen, en todo el proceso de producción y al final de la cadena. La participación en el sector servicios debiera ser posible para todos los países, sin importar sus recursos, pues ofrecer un servicio depende de las habilidades, educación, entrenamiento y del entorno de las políticas generales, áreas donde los gobiernos pueden influir.

Tanto los países en desarrollo como los desarrollados deben ser capaces de obtener algún tipo de valor de las CGV. Un informe reciente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo mostró que en la medida en que los países incrementan su participación en las cadenas globales de valor también aumentan sus tasas de crecimiento de producto interno bruto 

Ha publicado Forbes que en la actualidad, las etapas del proceso productivo de las empresas transnacionales están repartidas por todo el mundo: desde la concepción del producto (investigación y desarrollo), la fabricación de los componentes, el ensamble o integración, hasta llegar a la distribución y comercialización. La dinámica de distribuir alrededor del planeta los procesos de la industria da lugar a la conformación de cadenas de producción internacionales y, en consecuencia, los productos son cada día más “Made in the World”, y ya no “Hecho en… (algún país en particular)“.

La tendencia ha creado un nivel sin precedentes de interdependencia entre los países que participan en las cadenas de suministro, lo que vuelve cierta la afirmación de que “cada vez es más claro que nadie es dueño de los procesos”.

Probablemente la mejor conciencia de la irrupción de las cadenas globales de valor se tuvo a inicios de la presente década. Como en su momento lo mostró -en un trabajo- el IERAL, el caso paradigmático de cadenas de valor globales que ilustra de manera contundente las asimetrías en la distribución de la generación de valor fue el del Apple IPod2. Este producto, asociado con elevada innovación, fue   diseñado y comercializado en EEUU, ensamblado en Taiwán y utilizó componentes provenientes de Japón, Corea y EEUU, entre otros. Dentro de una cadena de valor, cada productor compra insumos y les agrega valor, y la suma de ambos constituye el costo del insumo de la etapa siguiente. La suma del valor agregado de cada etapa constituyó el precio final del producto. Los diez insumos más importantes del Ipod representaron el 85% del valor total de los insumos. El 15% restante de los costos se encuentra explicado por el resto de los insumos que totalizan más de 400. Los diez componentes más importantes se produjeron en Japón (disco duro, display, baterías y memoria ram), EEUU (procesador de video, controlador) Taiwán (ensamblado, tablero principal, tapa posterior) y Corea (disco duro). Estos componentes han tenido tasas de ganancias brutas que fueron desde 24% a casi el 53% de su valor, promediando 32% de ganancia bruta. Así, del valor de venta final, EEUU (Apple) capturó el 29% del valor y un 25% adicional fue capturado por el país dónde se vende.

Pero también aparecen ejemplos en otras industrias como, por ejemplo, el de los juguetes de Mattel (según explicó Feenstra ya en 1998). La muñeca Barbie utiliza materias primas (plástico y pelo) provenientes de Taiwán y Japón. Inicialmente, también se realizaba el ensamblado ahí y en Filipinas, pero se trasladó a ubicaciones de costos más bajos, como Indonesia, Malasia y China. Los moldes y las pinturas para decorar vinieron de EEUU. Además de la mano de obra, China proveyó el algodón para la ropa. En el momento de confección del citado estudio, del valor de US$2 de la muñeca cuando dejaba Hong Kong, 35 ctvs correspondían a mano de obra china y 65 ctvs al costo de los insumos, y el dólar restante cubría transporte y beneficios en Hong Kong. Del valor final de US$10 en EEUU, Mattelse llevó una ganancia de US$1 (50% del valor de la producción de US$2) y una porción sustancial se la llevó marketing, y el margen mayorista y minorista y transporte que, en su mayoría, quedaron en EEUU (80% del valor final o 4 veces el costo de producción queda en EEUU).

 

 

Como adaptarse a un comercio mundial en el que los precios ya no son el driver y a inserción es una virtud central

 

El fin de 2015 nos puso ante diversas complicadas noticias provenientes de la economía mundial. Por un lado, se nos hizo saber de la desaceleración de la economía en China, la recesión en Brasil, el fortalecimiento del dólar, la caída de los precios de los commodities; y eso nos llevó, por otro lado, a prever otros cambios, cualitativos, que Argentina no parece haber asumido últimamente. Está ocurriendo en el mundo un proceso irreversible de notable impacto: la internacionalización de la economía avanza de tal modo que ya no existe tal cosa como el “comercio exterior”, sino que se han estructurado procesos globales sistémicos de tres eslabones: “inversión internacional – alianzas entre empresas en cadenas de valor – comercio internacional”.

Un hecho de notable relevancia es que si se suman las exportaciones de bienes y servicios de todos los países del mundo, en 1980 la economía mundial exportaba 17% de su producción, en 2008 avanzó hasta exportar el 27% de su producción, y en 2014 la economía mundial ya llegó a exportar nada menos que alrededor del 40% de su producción.

Ahora bien: debe decirse que la dinámica del comercio global es ya diferente. La influencia de las cadenas transnacionales de abastecimiento (de conocimiento y/o de insumos), de producción básica, de producción ulterior (en etapas más avanzadas o finales) y de distribución y comercialización, ha modificado la matriz del comercio mundial.

Las empresas que mayor relevancia tienen en el comercio global actúan dentro de conjuntos de referencia que tienen su lógica de actuación más allá de las fronteras de los estados en los que actúan algunos de los eslabones de sus procesos productivos y comerciales. En el nuevo escenario productivo/comercial global, en países varios, tanto desarrollados como en vías de desarrollo (emergentes), se ha dado lugar a lógicas empresariales transfronterizas en las que los parámetros de actuación son centralmente iguales más allá de si algún eslabón de sus procesos está en un país emergente (por ejemplo, la producción manufacturera en Asia), otro está en uno desarrollado (por ejemplo la generación de investigación y desarrollo en EEUU o Europa) y la fase final que incluye la comercialización o la distribución está dispersa en varios países. Podría decirse que mientras se sigue analizando a economías que son  desarrolladas o emergentes; en verdad en las economías emergentes hay actores desarrollados y en ciertos sectores de las economías desarrolladas hay actores infradesarrollados.

Ya no se trata de analizar donde están, sino de ver que los estándares de actuación se replican dentro de cadenas trasnacionales productivas y comerciales guiadas por firmas globales, y que su actuación se refiere a normas que se respetan más allá de la calidad del entorno general (“desarrollo”) de los países en los que están sus eslabones productivos.        

Sostiene la UNCTAD en uno de sus Informes sobre Comercio y Desarrollo que las cadenas de valor administradas de diversas maneras por las empresas transnacionales, que son las que dominan el comercio, ya representan el 80 por ciento del comercio mundial.

En 2014 (no hay datos finales aún de 2015 aunque se prevén números similares) las exportaciones de bienes totales mundiales (como mas arriba se expuso) rondaron los 18 billones de dólares, pero si se suman las exportaciones de servicios se llega a una cifra de unos 23 trillones de dólares, (y esta cifra en realidad no cuenta el comercio internacional intra Unión Europea, el que de ser contabilizado multiplicaría los datos del comercio mundial a una cifra aproximadamente 30% mayor).

Expresa la UNCTAD; explicando que el comercio ya es sistémico, integrado, y no una sucesión de operaciones aisladas;  que existen cada vez más complicadas redes de inversión y comercio (vinculadas), por las cuales materias primas extraídas en un país pueden ser exportadas a un segundo país para su procesamiento, luego exportadas otra vez a una planta de fabricación en un tercer país y finalmente exportadas a un cuarto país para consumo final. Esto logra que un 28 por ciento de las exportaciones brutas mundiales consisten en valor agregado que importan países que después los incorporan a productos o servicios que luego exportan (unos 5 billones de dólares), de manera que una parte importante de las redes internacionales de producción de las empresas transnacionales se orienta hacia la provisión de insumos de servicios -lo que impulsa el 60 % de IED-, y que esto demuestra la vinculación entre inversión extranjera, integración en alianzas y posterior comercio.

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Este proceso hace incrementar la participación de servicios dentro del comercio de mercancías (más allá del específico comercio internacional de servicios en sí, que llega  a una cifra de alrededor del 20% del comercio total). El 46% del valor agregado en el comercio de mercancías que se produce en estos procesos está explicado por la incorporación de servicios (dentro de un mismo país) en esos procesos.

Por ello la intervención de los países en desarrollo en el comercio global del valor agregado creció del 20 por ciento en 1990 al 30 por ciento en 2000 y hoy ya supera el 40%, cifra en la que el papel de las empresas transnacionales es fundamental, porque los países con mayor presencia de IED en relación al tamaño de sus economías (si lo comparamos a su participación en las exportaciones mundiales) tienden a tener un mayor nivel de participación en las cadenas mundiales de valor, y un mayor peso relativo en el comercio mundial de valor agregado.

Por todo esto, según la UNCTAD, el desarrollo de un país puede ser estimulado incrementando la participación en el valor agregado interno pero en éstos procesos. Países que, en los últimos 20 años, lograron aumentar su participación en las cadenas mundiales de valor (CMV) tanto como su valor agregado en las exportaciones, experimentaron crecimientos per cápita de 3.4 por ciento en promedio, frente al 2.2 por ciento para los países que sólo aumentaron su participación en las CMV sin incrementar la adición de su valor interno.

Al describir la situación, el Secretario General de la UNCTAD, Supachai Panitchpakdi señaló hace un tiempo que las “cadenas de valor mundiales están en todas partes y demuestran que la inversión y el comercio son dos caras de una misma moneda. En consecuencia las autoridades de cada país tienen que tomar en cuenta ambos aspectos cuando piensan en desarrollo y crecimiento económico”. El informe de UNCTAD sostiene que las CMV pueden ser una manera importante para que los países en desarrollo construyan sus capacidades productivas y que, inclusive, actúan como difusoras de tecnologías y habilidades capaces de abrir oportunidades para la mejora industrial a largo plazo.

 

 

La Argentina, con poca participación en este proceso

 

Mientras, la Argentina exportó en 2015 unos 20.000 millones de dólares menos que en 2011, sufrió en 2015 el cuarto año consecutivo de ventas externas más bajas que en algún año anterior (situación que no se observaba desde 1981 y sus cuatro años inmediatos posteriores), y contó con la más baja participación de las exportaciones en el PBI desde el inicio del siglo.

Esto no es un hecho fortuito. Todo lo contrario. Atribuir a hechos mundiales padecimientos que tenemos nosotros es no entender lo que ocurre.

Nuestras exportaciones –descontando la incidencia de los precios- cayeron ya en 2014un 9% en volúmenes,  y en 2015 apenas superaron el rango del año anterior (volúmenes) en 1% (aunque debe advertirse que en bienes industriales descendieron -17%). La advertencia, pues, es que hay que entender que en el mundo los negocios productivos internacionales se están modificando y que quienes ingresan en procesos de inversión, alianzas y comercio transfronterizos mejoran su calidad de vida. Pero Argentina optó por diluir vínculos externos.

 

Participación de las exportaciones argentinas en el total mundial (en %):

año 2010 0,46
año 2011 0,47
 año 2012 0,44
 año 2013 0,43
 año 2014 0,37
 

 

Cómo vincular la Argentina con los nuevos procesos mundiales

 

Una vez que Argentina ha comenzado (como lo ha hecho) a corregir problemas macroeconómicos y ha eliminado trabas distorsivas al comercio internacional, adicionalmente habrá que entender que dada la nueva conformación del comercio global (lo antes expuesto referido a la interacción sistémica de inversión, alianzas, formación de cadenas intra o metaempresariales más allá de las fronteras y con relativa prescindencia de  la vieja categorización de “mercados desarrollados” o “mercados subdesarrollados”, y posterior comercio) la inserción internacional no se basa ya en la vieja “promoción de exportaciones” sino en la incorporación de eslabones en cadenas de valor en las que las inversiones (emisivas y receptivas), las alianzas y las estrategias múltiples entre empresas (y países) anteceden al comercio y lo inducen.

Duplicar exportaciones y triplicar la recepción de inversión extranjera son metas alcanzables para Argentina si se entiende cómo funciona ahora el mundo comercial y se actúa en consecuencia. La política de inserción económica internacional debe apuntar por ende a la generación de procesos “inversión  – alianzas – comercio”.  Una inteligente vinculación externa permite el acceso a inversiones en la economía real,  financiamiento, relaciones sistémicas virtuosas y mercados para los productos argentinos e ingreso de divisas. Y ello contribuye a la generación de riqueza, a mejorar la calidad productiva, a crear empleo de las mejores características y al acceso de la población a mejores bienes y servicios.

En todo el mundo, muchas empresas, en numerosas ocasiones con la ayuda de agencias de promoción comercial públicas, han logrado asociaciones  relevantes (en ocasiones no demasiado formales), vinculaciones muchas veces espontáneas pero crónicas, asociaciones relacionales con organizaciones complementarias, que permiten compromisos conjuntos en el comercio internacional, en los que distintos actores se han involucrado tratando de obtener el mejor nivel de vinculación en los negocios. Desde que el comercio internacional ha mostrado los últimos cambios estructurales, y especialmente en los recientes años, se deben cambiar las estrategias de las empresas y también las de quienes prestan servicios a esas empresas en nombre de la promoción comercial externa. Ahora, además, con la mayor sofisticación comercial, lo que se requiere para obtener el objetivo es insertar productos -con mayor o menor diferenciación, según el caso- en cadenas internacionales (firmas, empresas, compañías globales), lo cual es tan valioso como producir los bienes demandados.

Un desafío, pues, es la generación de procesos de inserción (no ya de mera “promoción”) en mercados externos para cadenas productivas. Pero ahora las empresas y los agentes públicos promotores deberán llevar delante procesos que completen la promoción con acciones sistemáticas de inserción externa, puesta en marcha de procesos iterativos, constantes, calificados, que permitan la relación sustentable de actores económicos en mercados alejados.

Ahora bien: el punto de partida es un piso bajo: La Argentina e ingresa con sus exportaciones en las CGV con una intensidad mucho menor que otros países emergentes comparables y que han tenido alzas en sus negocios internacionales.

Como se observa en el cuadro de más abajo (extraído de un informe de la OMC), la Argentina tiene exportaciones que salen a vincularse con las CGV que en proporción al total son muy inferiores a las de países comparables.

Así, según el cuadro siguiente (OMC), poco más del 30% de las exportaciones argentinas ingresan en CGV (entre ellas, algunas de granos, frutas o automotores), la proporción de exportaciones que se vinculan con CGV es de más del 35% en el caso de Brasil, casi el 40% en Colombia, más del 40% en Perú, casi 45% en Costa Rica, por encima de 45% en México, y más del 50% en Chile.

Y, más allá de América Latina, la proporción de exportaciones que ingresa en CGV supera en un 50% la proporción de las de Argentina en Indonesia, Arabia Saudita o Sudáfrica; y duplica la proporción argentina en los casos de Malasia, Corea o Taiwán.

 

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Conclusión

La Argentina, en un contexto de bajos precios internacionales, y menor demanda en sus principales mercados, deberá iniciar un proceso de inserción de sus principales exportaciones en las CGV. Tiene para ello potencial inmediato en diez sectores (por ejemplo) que son cereales (y derivados), oleaginosas (y derivados), carnes (y sus manufacturados), automotores, minerales, químicos, farmacéuticos, frutas, hortalizas, y servicios.

Pero para lograrlo deberá tender a que las exportaciones de empresas argentinas no se dirijan (en su mayoría) a intermediarios, importadores o terceros desvinculados que luego derivan sus productos por sí; o a que las relaciones comerciales de exportadores superen la metodología de operaciones spot; o a mantener relaciones estables en el mundo que no se interrumpen o afectan en el tiempo;  y a planificar el desarrollo de atributos competitivos en empresas y productos y habilidades negociales en las estrategias, para desarrollar condiciones que permitan acceder a procesos mundiales de inserción productiva en CGV.

 

 

Marcelo Elizondo

Director General

Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

 

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