Debilidad internacional sistémica en la economía argentina 2017

24/10/2017 por

Informe DNI N°173

Octubre 2017

 

ANTE UNA DEBILIDAD ESTRUCTURAL PARA SUS NEGOCIOS INTERNACIONALES:

EN UN MUNDO DE GRANDES EMPRESAS, LA ARGENTINA NO CUENTA CON ACTORES ECONÓMICOS DE DIMENSION SUFICIENTE PARA UNA MEJOR INSERCIÓN GLOBAL

1.El mundo como sistema de negocios

El mundo de los negocios internacionales ha vinculado últimamente de modo sistémico a los flujos de inversión transfronteriza, las alianzas internacionales entre empresas (para producir, asistirse, planificar, abastecerse, efectuar relaciones estratégicas, compartir la producción o administración de conocimiento operativo y comerciar) y por ende el comercio internacional posterior.

Esto se produce de modo tal que hoy puede advertirse que los países que más comercio internacional (emisivo y receptivo) generan, son a la vez los que intervienen en mayores flujos de inversión trasnacional (emisiva y receptiva).

En este trabajo se da cuenta de la necesidad de contar con grandes empresas y conglomerados productivos internacionales para la inserción internacional (no solo ellas, también de empresas medianas o aún pequeñas, pero que se adecuen a acciones lideradas por las grandes empresas en relaciones sistémicas) y de la dificultad que se exhibe desde la Argentina hoy para ello.

En el planeta el comercio internacional crece. Este año se asegura (la OMC) que crecerá, medido en dólares, más de 3% (similar a la alza del PBI mundial).

En los últimos años, como se muestra más abajo, el comercio internacional ha crecido en volumen de manera constante aunque las caídas de precios internacionales hayan hecho que los cómputos de comercio en dólares no hayan sido positivos -como si lo fueron los medidos en volúmenes (lo que plantea exigencias de competitividad)-. Pero en 2017 ya el comercio, otra vez, crece medido en dólares y también en volúmenes.

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El principal componente del comercio internacional en todo el mundo son los bienes manufacturados intermedios. Se debe, como se expone más bajo, a que se han consolidado en el globo procesos productivos transnacionales (las redes internacionales de producción y comercialización –RIPC-), que son referidas en idioma ingles por la UNCTAD como “TNC”, y que han generado un auténtico “comercio para la producción”. Según la OMC, aún con la desaceleración del comercio mundial, nada menos que cerca del 70% del comercio mundial ocurre dentro de las redes internacionales de producción y comercialización (RIPC); a las que algunos identifican con las cadenas globales de valor (CGV). En todas ellas, las grandes empresas mundiales tienen un rol de motor (de hecho una buena parte de ese comercio es intrafirma de estas compañías); por lo que tener dificultades de acceso a esos sistemas de vinculación productiva trasnacional (y de vínculo con -o de participación en- el grupo de las grandes empresas mundiales) afecta seriamente la factibilidad de la inserción comercial.

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En realidad, este fenómeno ocurre a la par que ha ocurrido la transnacionalización productiva. Como se observa más abajo las empresas internacionales lideran estos procesos y ellas han visto crecer sostenidamente últimamente sus ventas a través de sucursales en el exterior (lo que hace que la inversión hacia el exterior anteceda en esas empresas al comercio). Y también creció la acumulación de activos en el exterior.

La globalización productiva vincula, pues, inversión extranjera con comercio.

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Como lo muestra el cuadro siguiente, las empresas, de modo creciente, invierten más allá de las fronteras, producen de modo trasnacional, deslocalizan sus negocios y por ende comercian más de modo internacional.

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Los países se han (para ello) vinculado a través de institutos jurídicos que son tratados internacionales de relacionamiento económico. Son los tratados de vinculación económica regional (TLC, ACE, APA) y los de protección de inversiones regionales. Ambos (aun pese a la aparición de ciertos discursos proteccionistas recientes) crecen en cantidad año a año.

Se muestra más abajo la evolución del número de tratados comerciales vigentes, en el primer gráfico siguiente (crecen, pese a esos discursos proteccionistas, incluso en 2016, cuando se firmaron 22 nuevos, una mayor cantidad que los celebrados en 2015). Y en el segundo gráfico siguiente se exhibe la evolución de la cantidad de tratados internaciones para facilitar inversiones internacionales.

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2.Argentina y su debilidad comercial estructural

La Argentina tiene grandes dificultades para acceder a flujos de comercio internacional y también a flujos de inversión (emisiva y receptiva). La dificultad de inserción e integración, por ende, es compleja.

Por caso, debe decirse que las exportaciones argentinas siguen sin crecer y repetirán prácticamente en 2017 niveles similares a los de 2016, los que a la vez son casi 25.000 millones de dólares menores a los del record de 2011, cuando los precios internacionales favorecían resultados.

Y a la vez la mejora en la actividad económica domestica prevista para este año y el próximo auguran incrementos en las importaciones (de alrededor de 14% para el año, frente a un alza anual prevista de 0% de las exportaciones), lo que generará un alto desequilibrio negativo en la balanza de bienes, de más de 5.000 millones de dólares (al que ha que hay que agregar un gran desequilibrio negativo en la de servicios, que -ella sola- duplicará al déficit de la de bienes).

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Argentina, de todos modos, no se halla ante un problema coyuntural de debilidad de inserción internacional sino ante a uno estructural. No tiene aún capacidad de acceso no ya a flujos de comercio sino al sistema de negocios internaciones (inversión, alianzas, comercio). El que empujan las RIPC (o las CGV).

Por eso también padece debilidad en el ingreso de inversión extranjera (inversión que es propósito relevante en la agenda del gobierno del Presidente Macri). Y tiene desde siempre bajísimos niveles de inversión de origen argentino en el exterior (multinacionalización de empresas locales).

En este marco y específicamente en relación al comercio, debe decirse que las exportaciones argentinas vienen perdiendo peso en el PBI desde el inicio del siglo (cuando lo ganaron por la gran devaluación de 2002). Y no recuperan fuerza.

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La escasa participación de las exportaciones argentinas en las cadenas globales de valor (CGV), los bajísimos niveles de flujos de inversión extranjera recibida o de inversión emitida por empresas argentinas hacia al exterior, las muy pocas alianzas entre empresas argentinas y contrapartes mundiales, son todos componentes de un sistema en el que consecuentemente los débiles volúmenes de exportaciones e importaciones se suman a otros pobres indicadores de negocios internacionales (y todos son muy pobres comparados con los del resto del planeta).

Como se muestra en el cuadro siguiente la Argentina es el país de la región con menores ingresos de sus exportaciones en las cadenas globales de valor (CGV) o las antes referidas RIPC, lo que refleja el problema sistémico del que se da cuenta en este trabajo.

Las RIPC o las CGV son alianzas sistémicas transfronterizas de empresas que generan vínculos de “tracto sucesivo” entre esas empresas, que se asocian en la práctica para compartir inversión, estrategias, proyectos, financiamiento, investigación, comercio. No solo se trata, en estas cadenas, de la acción de multinacionales con comercio intrafirma sino de proveedores (muchas empresas medianas con liderazgo en calidad) que abastecen a esas cadenas.

Bajo la “medición del valor agregado”, la OMC (2015) calculó que la participación de los países desarrollados en las RIPC o las CGV pasó de 39,6% en 1995 al 47,2% en 2009 (y seria de 49% en estos años recientes); mientras que los países en desarrollo pasaron de 40,5% al 50,9%, respectivamente. La participación general en las CGV ha registrado un aumento desde mitad de los años noventa y se ha mantenido estable en altos niveles desde hace un lustro.

Pero solo el 30% de las exportaciones argentinas ingresa en CGV (según CEPAL).

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Como efecto de lo expuesto, según el Banco Mundial, Argentina está entre los 11 países con menor ratio exportaciones/PBI de los medidos por la institución en todo el planeta. Y está entre los 3 con menor ratio importaciones/PBI en esa medición (a continuación se demuestran los países que se ubican en las “ultimas” posiciones de esos rankings según la citada fuente, ubicándolos desde los que tienen menor ratio hacia los que tiene mayor ratio – y se excluyen de la muestra los que están en las mejores posiciones de este listado por razones de espacio-).

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3.Argentina, débil en un mundo de grandes empresas

En verdad, el mundo es un espacio de grandes actores económicos que son los que prevalecen e impulsan los negocios.

En un blog del BM se ha publicado recientemente el listado (de 2015) que se exhibe más abajo y a continuación, que muestra el fenómeno. De las principales 100 economías del planeta 31 son países y 69 son empresas.

Esto es, hay en ese listado de 100 grandes usinas económicas más empresas (valuadas por su producción y ventas anuales) que países (valuados por sus PBI anuales).

La Argentina está en esa  lista (que tiene datos de 2015), como se ve, en una posición en la que existen casi tantos países más grandes que ella como empresas más grandes que ella.

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El mundo de las grandes empresas condiciona los negocios de comercio e inversiones.

En 1969 había 7.000 empresas multinacionales en el mundo; en 1990 se contaban 24.000; y actualmente se habla de unas 110.000 unidades (fuente: OMC, 2015), lo cual es causa del incremento del volumen de operaciones de las CGV.

Además, a continuación se exhibe la lista de los 20 principales receptores de IED en 2016 en el planeta (lista en la que hay países emergentes pero no esta Argentina).

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La debilidad estructural argentina se produce por bajos niveles de comercio que son antecedidos por escasos flujos de inversión, que condicionan a las pobres cantidades de alianzas transnacionales de empresas argentinas en relaciones productivas internacionales.

Esto se exhibe en el cuadro siguiente (confeccionado por la UNCTAD). La Argentina tiene escaso stock de inversión extranjera recibida historicamente en el país (88.222 millones de dolares, lo que implica que esta es menor que en Brasil, Chile, Colombia, Perú -y si computamos países de la región aunque no sudamericanos, también muy debajo de México, que muestra 435.520 millones de dolares-).

Pero, a la vez, también tiene Argentina escasisima IED emitida hacia el exterior (menos que Brasil, Chile, Colombia y también mucho menos que México).

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Esto hace que Argentina sea el país de menor stock de IED en relación a su PBI de Sudamerica. Y el proceso no se ha corregido por los flujos de IED recientes, que siguen exhibiendo debilidad comparándolos con los de países comparables en la región.

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En verdad, en la misma línea, puede mostrarse que, conforme el ranking de principales multilatinas (empresas multinacionales de origen latinoamericano) que efectúa cada año la publicación “América Economía’, (https://rankings.americaeconomia.com/2016/multilatinas/ranking), la Argentina tiene muy escasa cantidad de actores internacionales (multinacionales) en esta materia.

En la lista siguiente se muestran las principales 25 multilatinas en 2016 (conforme la fuente citada).

Hay solo 4 argentinas entre las principales 30 multilatinas. Y no más que 5 multinacionales argentinas entre las principales 50; y hay solo 6 entre las principales 80; y solo 7 entre las principales 100. Esas 7 son (según la fuente) Arcos Dorados (8va), Terníum (11va), Tenaris (14va), Globant (26va), Arcor (46va), Aerolíneas Argentinas (57va) e YPF (96va).

Mientras, entre las mayores 100, son brasileñas 31 multilatinas; son -por su parte- mexicanas 26; a la vez que son chilenas 19; mientras colombianas son 10; y peruanas son 5.

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Esto está directamente vinculado con el hecho de que Argentina no logra recuperar exportaciones, porque el comercio ocurre eminentemente dentro de estos conglomerados productivos de empresas internacionales grandes que se vinculan y generan comercio como parte de sus procesos (sea intrafirma, sea de proveedores de los grandes actores productivos).

Ya aquello y consecuentemente además hay que agregarle que la Argentina cuenta cada año con menos empresas exportadoras (después del alza en ese número que se produjo en tiempos de subas en precios internacionales y bajos costos locales).

Lo muestra la infografía que sigue (fuente Ministerio de Producción)

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Como se expuso antes, los negocios en el mundo no desarrollan comercio aislado de procesos productivos sistémicos. Muchas empresas investigan en conjunto, confeccionan asociaciones,  generan activos de modo vinculado, invierten asociadas, se alían, comparten, generan incluso proyectos comunes. Las empresas actúan más allá de las fronteras en relaciones regulares y no meramente comerciales.

Por ello lo (más arriba) expuesto en relación a Argentina (debilidad en las relaciones económicas internacionales) se vincula con el hecho de que hay hoy pocas grandes empresas de las que dependen la mayoría de las exportaciones argentinas.

En nuestro país pocas empresas exportan la mayoría  (y muchas, exportan poco). Son menos de 100 las empresas que logran exportar anualmente más de 100 millones de dólares (y menos de 15 las que exportan más de 1000 millones).

En un mundo de grandes actores económicos, la debilidad estructural, pues, es evidente.

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Por ello además Argentina cuenta con menos empresas exportadoras que las que tienen países equivalentes, o aún países más pequeños económicamente que muestran, en relación a sus PBI o aún en términos absolutos, más cantidad de empresas exportadoras que Argentina.

 

Cantidad empresas exportadoras
TOTAL LATAM 111.535
·         México 34.005
·         Brasil 19.234
·         Colombia 10.498
·         Argentina 9.614
·         Chile 8.194
·         Perú 8.032
·         Ecuador 4.218
·         Bolivia 1.800
·         Uruguay 1.774
·         Paraguay 705

 

Esto a su vez se refleja en la pérdida de participación relativa argentina en las exportaciones mundiales (que era 0,85% en 1960, y es 0,35% hoy)

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4. La también débil (vinculada) participación en la inversión internacional

Los flujos de IED en el planeta se han mantenido altos y constantes en los últimos años. Y este año se asegura (UNCTAD) que crecerán más.

Así, en 2017 se prevé que crecen de alrededor de 1,75 billones de dólares (el año pasado) hasta aproximadamente 1,85 billones -este año- (siempre según UNCTAD).

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Toda ello hace que el planeta viva un enjambre de vínculos sistémicos entre multinacionales en sus casas matrices y sus sucursales, que se refleja en flujos de inversión, información, estrategias y comercio reciproco. Y también de ellas con sus proveedores y clientes que se integran en relaciones sistémicas llamadas cadenas globales de valor (CGV).

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Los flujos de IED mundiales han crecido desde 205.000 millones de dólares en 1990 a 1,74 billones de dólares en 2016 (y crecerán a 1,85 billones en 2017). El stock de IED en el planeta pasó de 2.1 billones de dólares a 26 billones de dólares. Los ingresos por esas inversiones se han multiplicado por 20 en 25 años; y la de fusiones y adquisidores se ha multiplicado por 9. Los activos en el exterior de las empresas han crecido en ese lapso de 4,5 billones hasta 112,8 billones. Y las exportaciones delas empresas a través de sus filiales en el exterior crecieron de 1,4 billones a 6,8 billones de dólares.

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 5.Conclusión

 

Las relaciones económicas internacionales en el planeta se hacen más complejas.

Exigencias mayores por regulaciones públicas nacionales se suman a las de los acuerdos internacionales, y ellas a las normas privadas de los grandes actores (privados)referidos en este trabajo; que plantean requisitos no poco exigentes para convertirse en proveedor o vinculado a los mismos.

Las nuevas discusiones internacionales relativas al desgaste de instituciones (OMC, tratados vigentes, métodos de relacionamiento–bilateralismo, regionalismo, multilateralismo- entre países) auguran más complejidad.

Las relaciones económicas internacionales en el planeta combinan hoy inversión (emisiva y receptiva), comercio (emisivo y receptivo), flujos de bienes y servicios, alianzas y asociaciones. Y propenden a premiar vínculos regulares y permanentes.

Argentina aparece con problemas estructurales propios de una economía con pocos actores con capacidad de insertarse de modo exitoso en un mundo con exigencias crecientes. Y más allá de los cambios  macroeconómicos esperados (en materias como inflación, déficit fiscal, presión tributaria, tasa de interés, confort cambiario, marco regulatorio, infraestructura, exigencias administrativas publicas), hay problemas de matriz productivo-comercial que se refieren a las condiciones cualitativas de las empresas (los que se vinculan en el mundo son las empresas, más que los países); y-por ende- deberán preverse, para recuperar inserción transnacional, no solo por parte del sector privado sino también del sector público, un conjunto de acciones, servicios, iniciativas e incentivos para mejorar esa matriz de agentes productivo-comerciales en pos de una mejor internacionalidad.

 

 

 

 

 

Marcelo Elizondo

Director General

Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

Chapter argentino de la International Society for Performance Improvement (ISPI)

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