La Argentina pierde posiciones en la recepción de inversion extranjera en Latinoamérica

10/07/2015 por

INFORME DNI NUMERO 131

  1. 1.      La IED (inversión extranjera directa) en el mundo

Los flujos de inversión extranjera directa (IED) en América Latina crecieron de manera destacada en el último decenio. En particular en América del Sur, donde se pasó (aún sin mantener la senda alcista en los últimos 2 años) de un promedio de recepción anual de 50.074 millones entre 2004 y 2007, a 119.562 millones en 2014.

Puede encontrarse en principio y midiendo una serie larga en la región, desde el inicio del siglo XXI, una tendencia de fondo de gran crecimiento. Pero, a la vez, también se observa en el tiempo reciente un detenimiento y ciertas bajas (en los últimos dos años comparando con los grandes resultados de 2011).

Ahora bien, si se analiza lo ocurrido en el mundo, lo relevante, de todos modos, es que la IED ha crecido en las economías en desarrollo en el último decenio (lo que exhibe el cambio en el planeta en materia de polos de crecimiento), mientras en los países desarrollados el proceso ha sido inverso.

Esto se ve de modo explícito en el cuadro siguiente (con datos de CEPAL)

 

imagen1Como se constata en el cuadro anterior, mientras los flujos de IED ahora van hacia los emergentes (primordialmente provenientes de los desarrollados, que siguen siendo los principales emisores de IED, con alguna excepción -como China-), caen en los desarrollados.

Pero las economías en desarrollo componen el único grupo que recibe más IED en 2014 que en cualquier período anterior. América Latina y el Caribe, en este conjunto, mostró un alza desde el período 2005/2009 en adelante, creciendo sostenidamente desde el inicio de la segunda década del siglo XXI, aunque en 2014 exhibió un freno en esa tendencia. Asia, al contrario, continuó sin interrupción con el movimiento de alzas.

 

  1. 2.      La IED en Sudamérica

En Sudamérica la IED también creció sostenidamente desde el inicio del siglo XXI. Con alzas marcadas hasta 2012, luego en 2013 y 2014 mostró una reducción aunque no dramática (en el 2014, de -7% comparando con 2013).

Algo que debe destacarse es que (amén de circunstanciales descensos en los últimos dos años, basados en un cambio en los escenarios internacionales), la IED creció en América latina y el Caribe sostenidamente desde el promedio 2004/2007 hasta el año pasado. En América del Sur, por caso, en 2014 fue 139% más alta que en el promedio 2004/2007. Pese a ello, el alza fue vertiginosa hasta 2012 y en los últimos dos años recortó una porción de ese crecimiento.

Para entender la mayor relevancia regional,  puede destacarse que en el período 2004/2007 la IED a América latina y el Caribe representó el 6,8% del total mundial. Y en el inicio de la segunda década del siglo XXI la IED a la región ya representaba el 9,18% del total mundial. Mientras, el año pasado la IED a América Latina y el Caribe representó el 12,6% del total mundial. Por lo que, pese a las alzas y bajas puntuales año a año (en 2013 y 2014 los flujos no superaron los de los años anteriores), la región gana relevancia si se mide un ciclo más largo, como receptora de IED.

El mejor año para a la región fue 2013, con una recepción de IED que equivalió a casi el 14% del total mundial (13,9%). De todos modos, pese al descenso en 2014, puede afirmarse que los flujos de recepción de IED en la región están manteniéndose en niveles destacados.

 

 

  1. 3.      Los países con más recepción de IED en la región

Dentro de América latina y el Caribe hay algunos pocos países que explican el grueso de la IED. Como se observa en el cuadro siguiente, Brasil como gran actor  recibió en 2014 el 41,4% del total de América Latina y el Caribe. En un segundo pelotón está México, que por razones espaciales recibió en 2014 una cifra muy inferior a la del año anterior (en verdad, el número de 2013 fue excepcionalmente alto porque se basó en una gran operación, la venta de la Cervecería Modelo, después de lo cual México volvió a niveles más parecidos a los históricos), y Chile, que merece ser destacado por la gran recepción de IED en relación a su PBI.

imagen2

Dentro de este cuadro, en términos de evolución, puede destacarse el crecimiento de Colombia y Panamá, que han mantenido alzas ininterrumpidas hasta el año pasado; mientras que otro caso de resultado destacado permanente (que exhibe relevantes alzas hasta el inicio de la segunda década, y luego ha mantenido con oscilaciones niveles que no han variado en demasía amén de algún año con un número algo menor) es Brasil.

Para explicar los resultados menores de 2014 hay que entender la caída de los precios internacionales, la menor reinversión de utilidades (de empresas extranjeras que operan en la región) consecuente, y un menor crecimiento económico de la región.

En el cuadro (fuente CEPAL, que a la vez recibe información de organismo oficiales de todos los países) siguiente, se muestra la evolución año a año y país por país dela IED desde el inicio del siglo.

Flujos anuales de IED en millones de dólares en América latina y El Caribe (fuente CEPAL)

imagen3

 

  1. 4.      Los resultados de Argentina

La Argentina muestra en este período (en esta materia) resultados más pobres que lo que la dimensión de su economía merece.

Una mala noticia es la que surge de constatar que Argentina es apenas el 6to receptor de IED en la región, y recibe menos IED que Brasil, México, Chile, Colombia y Perú. Más aún, en 2014, Argentina sólo recibe el 10,5% de lo que recibe Brasil (diez años antes -en 2005- recibía el 35% de lo que recibía Brasil); recibe sólo 30% de lo que recibe Chile (diez años antes -en 2005- recibía el 70% de lo que recibía Chile); y recibe 41% de lo que recibe Colombia (diez años antes –en 2005- recibía 51% de lo que recibía Colombia). Como se observa. Argentina, además de ser superada por economías de dimensión menor (Chile y Perú), recibe en el tiempo porciones que se reducen comparándolas con las que reciben otros países de la región.

Ahora bien, esto no fue siempre así. Como se constata en el cuadro, Colombia no recibía más IED que Argentina en 2002, 2003 o 2004; mientas que Perú sólo había recibido más IED que Argentina en 2009 (no en los años posteriores hasta el 2013), y el año pasado superó a nuestro país en la materia.

En Argentina en el último año se produjo el máximo descenso en la región, con una caída de 4.689 millones de dólares. Fueron 6 los países en Sudamérica en los que la IED descendió y Argentina fue el de mayor descenso (duplica el descenso de Venezuela, el segundo en la lista de casos de caídas medidas en millones de dólares). Más aún: la caída de Argentina representa más de la mitad de la caída total de Latinoamérica (-8.821 millones de dólares) en 2014.

La Argentina muestra no pocos resultados comparativos muy pobres en la materia (y no solo por los resultados de 2014). Por ejemplo, el que muestra que la participación argentina en el total de la IED recibida por América del Sur fue en 2014 de 5,5% (y fue de apenas 4,16% del total de Latinoamérica y el Caribe). Se trata del peor porcentaje del total recibido por el subcontinente en lo que va del siglo. Esto se constata si se descubre que en 2013 Argentina había recibido el 8,8% del total regional; en 2012 lo recibido en materia de IED había sido del 10,4% del total en Sudamérica; en 2011 nuestro país había recibido el 8,12% del total del subcontinente sudamericano; en 2010 había recibido el 11,8% del total regional; en 2009 Argentina había recibido el 6,8% de lo recibido por el subcontinente; en 2008 lo había hecho en un 10,2% del total; y en el período 2004/2007 recibió el 10,7% del total regional. Esto es: Argentina pierde fuerte participación en los flojos de IED que se dirigen a la región.

La región tuvo grandes alzas hasta 2011/2012, después de lo cual mantuvo buenos niveles de recepción de IED aunque afectados por una nueva circunstancia en la economía mundial. Pero, a la vez, la Argentina muestra una pérdida de participación relativa en ese total que va más allá de los resultados generales. El porcentaje de recepción de IED de nuestro país en Sudamérica el año pasado fue de alrededor de la mitad del que se logró en 2008 o del promedio del periodo 2004/2007 (ocurre lo mismo si se lo compara con lo ocurrido en 2012).

Una cuestión que debe ser expuesta es que en Argentina, en 2014, mientras la IED surgida de aportes de capital descendió 1.184 millones de dólares, la IED está explicada por reinversión de utilidades (7.365 millones de dólares), en gran medida forzadas por el impedimento a girar divisas al exterior para empresas extranjeras que operan en el país. Sin perjuicio de que en 2014 los pagos por la expropiación de YPF implicaron una desinversión fuerte, no ingresaron flujos que sí lo hicieron en otros países (las aportes de capital y los préstamos entre compañías relacionadas representaron en promedio en la región 55% del total de la IED y la reinversión de utilidades, solo el 45%), por lo que la IED hubiese sido aún menor de no haberse implementado restricciones al envío de utilidades al exterior para empresas que operan en Argentina. En el promedio de la región, la reinversión de utilidades es siempre espontánea (no forzada) y –como se señaló- representó en 2014 el 45% de la IED de Latinoamérica.

El año de mayor recepción de IED de Sudamérica fue en 2012. También lo fue en Argentina. Pero desde ese momento la inversión extranjera a Sudamérica se redujo en 18,6%, mientras que en Argentina descendió 56,85% (se redujo a un número menor que la mitad).

Hay algunos otros indicadores preocupantes. Por ejemplo, según datos de Financial Times, midiendo la intensidad tecnológica de las inversiones, Argentina además de recibir menos IED en términos brutos que Brasil, Chile, México, Colombia o Perú; la compone esa inversión con menos intensidad tecnológica. Así, mientras en Brasil las inversiones de contenido tecnológico alto o medio-alto en el período 2011/2014 representaron el 74% del total; en México el 70% del total; en Chile el 66% del total; en Colombia el 57% del total; y en Argentina solo representaron el 47% del total.

Por otro lado, los malos resultados también se constatan al comparar la incidencia de la IED en el PBI en nuestro país con la que logran otros en la región.

 

imagen4

Conclusión

Por lo expuesto, debe señalarse con preocupación que Argentina recibe niveles de IED inferiores a los que la dimensión de su economía explicaría, tiene una dinámica de descenso mayor que la que circunstancialmente sufre la región, pierde participación relativa en la recepción de IED en el subcontinente, se ve afectada por algunos acontecimientos desfavorables en esta materia (el pago a Repsol en 2014), tiene incluso niveles de IED que serían menores de no mediar obstáculos que se imponen a movimientos financieros de las empresas, y apenas muestra pobre nivel de participación de IED en su PBI.

Para una economía como la argentina, que sufre pobres niveles de tasa de inversión en general (inversión bruta interna fija), la IED resulta de valor extraordinario; mayor aún que para otras de la región.

La IED por otro lado, permite acceder a mejores niveles de produccion, crea empleo, eleva el nivel de la oferta, facilita exportaciones, mejora la recaudación tributaria y genera mayor accedo a divisas.

Revisar las condiciones que afectan su llegada es, pues, propiedad para la administración que comience su trabajo el 10 de diciembre próximo.

 

Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

Escribir un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Connect with Facebook


*