La inversión extranjera en Argentina. Un decenio mediocre

24/06/2016 por

Informe “DNI”Nro. 147

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PARA CUMPLIR CON LA ASPIRACION GUBERNAMENTAL, DEBERÁ DUPLICARSE LA PARTICIPACION EN LA I.E.D. REGIONAL

 

Para el “shock de inversiones”, Argentina necesitará un gran salto cuantitativo, pero también cualitativo

 

La IED en Argentina en relación a PBI es solo de 1/3 de la que obtiene la región

Argentina parte de una posición endeble: fue una de las dos principales receptoras de IED en la región en los ‘90, pero ha sido solo el 5to o 6to últimamente.

Recibía hace 20 años cifras nominales similares que ahora, mientras la región multiplicó por 7 los montos recibidos.

De haber mantenido su participación en el total regional, Argentina hubiese recibido unos 120.000 millones de US$ más que los que recibió.

 

  1. Introducción

La Inversión extranjera directa (IED) parece ser una auténtica prioridad para la administración del Presidente Mauricio Macri.

La Argentina ha sido hasta 2015 una economía en la que ha prevalecido el consumo sobre el ahorro y a la inversión. Y en ésta última, tanto la formación de capital fijo físico privado como la infraestructura pública, requieren un ambicioso proceso de mejora.

¿Cuánto debería mejorar, para ello, Argentina su performance en recepción de IED? ¿A qué puede aspirar Argentina para que las corrientes de inversión auxilien a la economía?

En los siguientes capítulos se abordará este tema a la luz del pasado reciente y del presente.

 

  1. En materia de IED, Argentina nunca se recuperó después de la crisis de 2001

El cuadro siguiente muestra la recepción de IED (en millones de dólares) en Argentina (desde 2002 hasta 2015), y también de los principales otros países (en la materia) en Latinoamérica.

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Según se ve, Argentina no ha pertenecido al grupo de principales receptores de IED en la región últimamente.

Los datos recientemente conocidos (publicados por CEPAL) relativos al último 2015, confirman la situación de Argentina: está por debajo no solo de Brasil o México (economías más grandes en tamaño) sino también de otras que no son mayores que Argentina (como Chile o Colombia). Y estuvo (según registros de “DNI”) hace un par de años, bajo el nivel de Perú.

Más gráficamente, se observa lo expuesto en las curvas que figuran en el gráfico siguiente:

 

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Ahora bien: Argentina no siempre estuvo en un lugar tan mediocre en el ránking de recepción de IED en la región.

Según se observa en el cuadro siguiente, Argentina había tenido en los últimos años del siglo XX una performance relativa muy superior en la materia, comparada con sus vecinos:

 

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Como se constata en el anterior cuadro, en la última década del siglo XX Argentina tuvo una relevante performance en recepción de IED. Y fue luego, y en lo que ha transcurrido del Siglo XXI, que Argentina sólo ha pertenecido a un segundo pelotón junto a economías incluso de menor dimensión que la propia y la participación por parte de nuestro país en la recepción de IED en la región en relación al total ha sido modesta.

 

IED en Argentina como % del total en Sudamérica IED en Argentina como % del total en Latinoamérica y caribe
años 2005/2009 9,09 5,87
año 2010 8,39 6,55
año 2011 6,45 5,21
año 2012 9,10 7,41
año 2013 7,43 5,01
año 2014 3,31 2,55
año 2015 8,89 6,50

 

Pero es oportuno advertir que si se analiza una serie más larga se comprende la enorme pérdida de relevancia relativa argentina. En el último lustro del siglo XX, Argentina había recibido 15,75% del total de IED de Latinoamérica y el Caribe (un promedio anual en el período 95/99 -último lustro del siglo XX- de 10.599 millones de dólares anuales en el lapso, mientras la región recibió en esos 5 años un promedio de 67.295 millones de dólares anuales); mientras el año pasado recibió apneas 6,50% del total regional

Resulta notable observar que Argentina recibía hace 20 años cifras similares de IED que en los años actuales, mientras la región elevó la recepción de IED desde unos 22.000 millones de dólares (promedio 90/95) a unos 110.000 millones en 2005, unos 113.000 millones en 2010 y casi 180.000 en 2015.

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Entre 1990 y 1995, Argentina fue el país de Sudamérica con mayor ingreso de IED (3.027 millones anuales promedio contra 1.703 y 1.207 de Brasil y Chile respectivamente). Entre 1995 y 2000 Brasil fue el primero (19.240 millones anuales en promedio) y Argentina fue segundo (10.5999); mientras Chile era el tercero (5.402 millones anuales promedio). Fue después de la crisis de 2001 y en adelante cuando Argentina ya fue superada por Chile, y luego -según los años- por otros países de la región (Perú superó a Argentina ocasionalmente hace unos años y ahora lo hace Colombia) en la materia.

Como se observa en el gráfico anterior, Argentina nunca recuperó posiciones en recepción de IED después de la crisis de 2001. Si Argentina hubiese mantenido la participación en la IED en la región, hubiera recibido el año pasado unos 26.800 millones de dólares (más del doble de lo que recibió) y unos 90.000 millones de dólares adicionales a los que recibió desde 2010 a la fecha.

Parece apropiado recuperar terreno en ese ámbito: la IED en Argentina apenas supera 2% del PBI cuando en el mundo (según la UNCTAD) casi el 30% de la inversión es de origen extranjero (en América Latina y el Caribe, alrededor de un tercio; y en las economías emergentes, aproximadamente un 30%).

Por ende, Argentina ha padecido una considerable infrarecepción de IED, lo cual contribuyó a una menor tasa de inversión general (la inversión interna bruta fija de Argentina es 5 puntos porcentuales menor en relación al PBI que el promedio  dela región -17% contra 22%-). Además, esto generó mayores problemas cambiarios, atraso en la productividad, menor crecimiento de empleo de calidad, más baja recaudación que la que se pudo haber recibido por el ingresos de capitales y producción, y menor inserción en cadenas internacionales de producción y comercialización.

 

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Un buen ejemplo de las oportunidades perdidas surge del siguiente gráfico de Cepal, que exhibe que los países que más IED reciben generan un balance favorable entre el ingreso de IED y la salida de rentas de la misma IED. Y, como se ve, Argentina exhibe un balance muy menor.

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Un efecto de ello es que Argentina ha pasado de ser el tercer principal país con stock de capital generado por la IED en su territorio en Latinoamérica, a ser el quinto en la zona.

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Por otro lado, debe decirse que Argentina recibió en el último lustro menos de la mitad de la IED que Chile y menos del 20% que Brasil.

 

 

  1. ¿Cuáles deben ser las metas (realistas) de la nueva administración?

Si la administración del presidente Macri tiene como propósito recibir sumas de entre 20.000 y 25.000 millones de dólares anuales de IED, Argentina debería duplicar los montos recibidos en IED en el último lustro.

Esto es, debería llegar exactamente al porcentaje de participación de Argentina en la recepción de IED de Latinoamérica y el Caribe de los años ‘90 (en el periodo 90/95 la Argentina recibió el 12,5% del total recibido por la región, mientras el año pasado Argentina recibió el 6,5% del total de la región).

Argentina debería plantearse, pues, incrementar sustancialmente la participación de la IED en el PBI.

Como se observa en el grafico siguiente, Argentina es uno de los tres países de Sudamérica con menor incidencia de la IED en el PBI

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CONDICIONES GENERALES A CUMPLIR:

Debe decirse que diversos estudios han analizado las condiciones que los flujos de IED requieren para llegar a un país. Ello debería ser considerado para la mejora en la materia.

Las 8 principales condiciones son tamaño de mercado (población o PBI), riesgo (respeto de los derechos subjetivos), apertura comercial (importaciones, exportaciones y marco de relacionamiento con otros mercados), costos laborales (salariales y no salariales), estabilidad macroeconómica (tasa de inflación, presión tributaria, política cambiaria), políticas comerciales (reglas de referencia para el desarrollo de la actividad), intensidad y disponibilidad de factores (recursos humanos, insumos, recursos naturales, servicios) y ventajas competitivas generales.

Al respecto, podría decirse que mientras Argentina muestra buenas calificaciones en intensidad y disponibilidad de factores y (mejorando ahora) en riesgos; tiene condiciones intermedias en tamaño de mercado y ventajas competitivas generales; muestra calificaciones insuficientes pero con buenas perspectivas en políticas comerciales y estabilidad macroeconómica: y exhibe calificaciones insuficientes pero con incertidumbre futura en apertura comercial y costos laborales.

Esto es: en Argentina, algunos de estos factores están en transición hacia mejoras, otros padecen rigideces difíciles de corregir y otros ofrecen ventajas reconocidas. Muchos elogiables cambios macroeconómicos impulsados por el nuevo gobierno deberían seducir inversiones. El nuevo gobierno, a diferencia de lo que ocurría hasta el año pasado, ha decidido favorecer la llegada de inversiones. Pero, a la vez, hay materias pendientes y asuntos de difícil corrección

Hace unos años J. H. Dunning clasificó a la IED, de acuerdo a su motivación de localización, en cuatro grandes tipos: por búsqueda de recursos naturales, búsqueda de mercados, búsqueda de eficiencia, o búsqueda de activos estratégicos. Una cuestión relevante será, pues, evaluar hacia dónde se dirige la IED en Argentina.

 

ADEMÁS UN CRECIMIENTO, UNA MEJORA EN LA COMPOSICIÓN:

Adicionalmente, deberá trabajarse para que el componente de la IED varíe. En efecto, en la región, el principal componente de la IED son los aportes de capital (50%), y eso parece ser lo más necesario para Argentina. Luego, la reinversión de utilidades ha sido en los últimos años en la región en general solo el 25% del total de la IED.

En Argentina en cambio, la reinversión (incluso forzada por el “cepo” hasta el año pasado) explicaba en 2014 (último año medido) más del 100% del total (hubo resultados negativos en préstamos y aportes), mientas que explicó 2/3 del total en 2013 y más de la mitad en 2012.

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Descomposición de la IED en Argentina

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METAS Y OBJETIVOS QUE SEINFIEREN DE LOS PROPOSITOS DEL GOBIERNO:

Por lo antes expuesto, en términos reales, puede decide que la administración del presidente Macri deberá:

  1. Duplicar nominalmente los montos de IED recibidos,
  2. Duplicar la participación argentina en la recepción de IED en Latinoamérica,
  3. Pasar de resultados negativos en aportes de capital (y aún en préstamos) en 2014 y 2013, a resultados que deberían alcanzar (para análoga tendencias regionales) más de 10.000 millones de dólares de aportes de capital (lo que supone pasar de alrededor de 1.000 millones de dólares negativos a alrededor de 10.000 positivos).

 

Para lograr semejante resultado, desde este trabajo se sugiere un decálogo de instrumentos (ambicioso y que exige no solo tener claro los propósitos, sino generar herramientas de implementación y tiempo para sus resultados) dirigido a que las inversiones buscadas no sean solo relativas a obras públicas sino (esencialmente) basadas en proyectos de actores privados.

Y al efecto, la administración debería proceder a generar el decálogo que se expone a donación:

  1. Propender a la sustentabilidad fiscal (reduciendo el déficit y –antes- evitar -mientras exista- su monetización) y reducir gradualmente el gasto público y consecuentemente los posibles efectos de crowding out y/o la presión fiscal
  2. Reducir la tasa de inflación (especialmente a través de la política monetaria inicialmente, luego por los efectos de la corrección del déficit de presupuesto, y en sintonía con mejoras en las políticas de competencia).
  3. Propender a la existencia de un mercado de capitales y un sistema financiero enfocado a proyectos privados productivos y eficientes.
  4. Generar proyectos de infraestructura –carreteras, puertos, telecomunicaciones- que a la vez que atraigan inversores mejoren las condiciones “meso económicas” para las inversiones privadas.
  5. Reducir la sobre-regulación de la economía (restricciones normativas o aún políticas varias a nivel federal -nacional-. provincial y municipal, en ámbitos variados como precios, exigencias técnicas o trámites y burocracia)
  6. Propender a un régimen de comercio internacional con menos restricciones a la importación (especialmente en materia de bienes de capital, insumos, piezas y partes), con más facilidades para la exportación (por ejemplo en materia de trámites, o acceso a beneficios como los impositivos); y con una más intensa actividad internacional de apertura de mercados externos a través de acuerdos internacionales acompañada de actividades de promoción comercial internacional eficientes
  7. Mejorar sustancialmente el funcionamiento de la administración pública y sus regímenes (administración de impuestos, régimen cambiario, trámites requeridos para autorizaciones y habitaciones, formalidades para aperturas de plantas, creación de sociedades, habilitaciones varias, etc.)
  8. Garantizar el acceso a bienes y servicios públicos (en bienes económico/ productivos, como especialmente energía eléctrica, gas y combustibles; y en bienes públicos como la seguridad pública para la vida, la salud y las propiedades), y asegurar el funcionamiento eficiente, en tiempos razonables y previsibles del sistema jurisdiccional (administrativo y judicial)
  9. Reducir al conflictividad (social, laboral, delictual y política)
  10. Alentar una sustancial mejora en los resultados de todas las actividades de formación de recursos humanos (formal -el sistema educativo- y no formal – las actividades de capacitación, mejora de competencias laborales y desarrollo de aptitudes profesionales-)

 

Marcelo Elizondo

Director General

DNI- Desarrollo de Negocios Internacionales

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