La relevancia de las importaciones en la economía argentina, 2016

21/06/2016 por

Informe “DNI” nro. 146

Junio de 2016

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LAS IMPORTACIONES DECRECEN 5% Y ESTAN EN UN BAJO NIVEL

(Y CONTRIBUYEN AL ATRASO CAMBIARIO)

 

EN LOS ULTIMOS 20 AÑOS, EL PERIODO DE LA PRESIDENCIA DE NESTOR KIRCHNER FUE EL DE MAYORES IMPORTACIONES EN RELACION Al PBI (INCLUSO MAYOR QUE EN LOS AÑOS ‘90)

 

(Al recuperar crecimiento económico, deberá esperarse un alza en las compras desde el exterior)

 

 

  1. Las importaciones en el presente y pasado reciente

Las importaciones fueron objeto de problemas económicos, políticos, cambiarios, productivos, internacionales y jurídicos, hasta la finalización del reciente período de la administración de Cristina Fernández.

La nueva administración del Presidente Mauricio Macri, desde el inicio de su mandato, implementó decisiones tendientes a normalizar su flujo. La unificación cambiaria, la eliminación del cepo cambiario, la desaparición de las DJAIS, el cumplimiento del fallo contra Argentina surgido de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y todo ello sumado a un nuevo régimen (SIMI) basado en licencias, han normalizado considerablemente (institucionalmente) el comercio exterior receptivo.

Sin embargo, como ocurre usualmente, la normalización económica puede llevar un tiempo.

En medio de ajustes que la economía argentina está produciendo (fiscal, monetario, cambiario, de precios relativos, de tarifas, de tasa de inversión, etc.), las importaciones aún no han llegado a niveles que son acordes con el propósito de recuperar inversión, retomar crecimiento y (menos aún) avanzar hacia el desarrollo.

En los primeros 4 meses del año 2016 las importaciones están descendiendo 5% en comparación con el mismo período del año anterior. El débil nivel de la actividad económica, la devaluación en el tipo de cambio oficial, y también el descenso de precios internacionales en algunos bienes importados -energía, por caso-, son las principales razones de ese descenso.

Si se prevé un comportamiento similar para todo el año, las importaciones llegarían en 2016 a unos 51.651 millones de dólares. Se trataría de la cifra más baja (en importaciones) desde 2009. Estaríamos así ante importaciones que serían casi 23.000 millones de dólares menores que en el récord de 2013.

Las importaciones, así, medidas en dólares estadounidenses, serían este año 30% más bajas que en el año de mayores importaciones (medidas en dólares), que fue 2013.

 

 

  1. La Argentina tiene una estructura productiva que depende de importaciones para que crezca la producción

Las importaciones son un relevante componente del sistema productivo argentino.

El último año las importaciones estuvieron compuestas en alrededor de un tercio (32%) por bienes intermedios, que son insumos para la producción. Y a ello se lo completa con un 21% en bienes de capital (equipamiento), un 19% de piezas y partes (para armado o reposición), un 19% por combustibles y lubricantes (2/3 se usan para la producción), y un 7% por vehículos (más de la mitad se utiliza, directa o indirectamente, para la producción). Sólo el resto (13%) han sido importaciones de bienes de consumo.

De modo que puede decirse que al menos un 80% de lo que Argentina importa se vincula con su capacidad productiva.

Por ende, es natural que Argentina incremente sus importaciones cuando su economía crece, y que las importaciones se reduzcan si la economía no crece o se contrae.

No es casual, por ende, que desde los años 2011, 2012 y 2013, las importaciones argentinas comenzaron a reducirse, en la medida en que la economía no creció (o, quizá puede decirse al revés, los límites a las importaciones impusieron un techo).

 

  1. Una revisión de los últimos 20 años de importaciones

Una lectura en análisis histórico permite advertir que, pese a que el discurso oficial de ese momento (y las medidas de la propia administración) planteó cierta oposición a las importaciones; la comparación entre las importaciones-medidas en dólares pagados al exterior por las compras de bienes- con el PBI, arroja un resultado que muestra que en la presidencia de Néstor C. Kirchner se observó el mayor ratio importaciones/PBI en 20 años.

 

Período Importaciones como porcentaje del PBI  
año 1995 6,5
año 1996 7,28
año 1997 8,68
año 1998 8,78
año 1999 7,5
año 2000 7,41
año 2001 6,3
año 2002 7,48
año 2003 9,06
año 2004 12,32
año 2005 12,95
año 2006 12,98
año 2007 13,55
año 2008 14,15
año 2009 10,24
año 2010 12,2
año 2011 13,2
año 2012 11,27
año 2013 11,89
año 2014 12,97
año 2015 10,2
año 2016 (estimación) 11,79

 

Así, esa comparación (importaciones/PBI) en la década del 90, daba un resultado sustancialmente menor o inferior al de la presidencia de Néstor Kirchner; y a la vez también menor que en las dos presidencias de Cristina Fernández.

Efectivamente, en lo que va del siglo XXI el nivel de importaciones comparadas con el PBI ha sido mucho mayor que en los 90, aunque ha sido menor en las dos presidencias de Cristina Fernández que en los primeros años del siglo XXI.

Por ello, cuando se observan ciertas manifestaciones públicas que se efectúan en estos días relativas a un fenómeno de supuesta “apertura indiscriminada” de importaciones, debe advertirse que las importaciones descienden en lo que transcurre (medido) de 2016 un 5% contra el mismo período del año pasado; y que si se proyecta el nivel de PBI estimado para Argentina para este año y se estiman las importaciones anualizando el resultado del cuatrimestre, sin bien el ratio importaciones/PBI aumenta este año (lo cual es lógico porque la devaluación genera un PBI nominal medido en dólares menor), aun así las importaciones estarán en 2016 en niveles comparados con el PBI que son más bajos que en muchos de los años de la presidencia de Cristina Fernández (y más bajo que en los años de robusto crecimiento económico del siglo XXI).

 

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Este cuadro (anterior) muestra que en los años 90 medidos en el mismo, el atraso cambiario y los precios internacionales (más bajos que en los primeros años del siglo XXI) generaban una baja relación importaciones/PBI, lo que además se justifica en que el último lustro del siglo XX fue un periodo de una economía con andar muy débil, a lo que debe sumarse que en la primera parte de los años 90 ya se había producido el grueso de las importaciones de bienes de capital para la renovación productiva. Todo ello  no impulsaba las importaciones ya a fines de la última década del siglo.

En los primeros años del siglo XXI, las importaciones se elevaron fuertemente como consecuencia de la recuperación (primero) y el crecimiento (después) económicos, a lo que debe sumarse la baja del PBI medido en dólares (por la devaluación), y el comienzo del alza de los precios internacionales. Y esto continuó mientras la encomia creció (hasta el inicio de la segunda década del siglo XXI).

 

Importaciones en millones de dólares
año 1995 20.122
año 1996 23.762
año 1997 30.450
año 1998 31.404
año 1999 25.508
año 2000 25.280
año 2001 20.319
año 2002 8.989
año 2003 13.850
año 2004 22.445
año 2005 28.686
año 2006 34.153
año 2007 44.707
año 2008 57.462
año 2009 38.786
año 2010 56.501
año 2011 73.922
año 2012 68.507
año 2013 74.002
año 2014 65.229
año 2015 59.786
estimación 2016 51.651

 

 

PBI Argentina en millones de dólares

(fuente FMI)

1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001
309.359 325.972 350.745 358.138 339.836 340.740 322.235
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008
120.098 152.593 182.163 221.411 263.044 329.764 406.001
2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016
378.502 462.839 559.846 607.719 622.055 544.734 585.623 437.856

 

Luego, la situación sin crecimiento económico en los últimos años hizo que las importaciones no vuelvan a niveles como los de primera década. Sin embargo, las crecientes importaciones de energía, y las de automotores (consecuencia de impulso al consumo y a que no había aliento al ahorro) llevaron a las importaciones a niveles no tan menores en este tiempo.

 

 

  1. Es de prever que las importaciones crecerán de modo inminente

Lo antes expuesto explica que si Argentina pretende tener un crecimiento económico basado en inversiones (y especialmente inversión extranjera), es de esperar que el nivel de importaciones relativo al PBI crecerá.

Puede afirmase ante consideraciones relativas a que Argentina está ingresado en una zona de atraso cambiario, que la política monetaria (tasa de interés) y el ingreso de dólares financieros (endeudamiento) y comerciales (estacionalmente en estos tiempos por los ingresos de los dólares que surgen de la exportación de la cosecha gruesa), todos esos factores impiden una apreciación real de la divisa internacional (depreciación real del peso). Pero a la vez también puede decirse que si Argentina estuviera en un momento de crecimiento económico, el nivel de importaciones sería considerablemente más alto y ello podría atenuar ese mencionado atraso cambiario (aun incrementado exportaciones, porque el grueso de la producción industrial es para el mercado doméstico en Argentina).

También, dicho sea de paso, debe decirse que crecerían la importaciones si se implementara (aún con el actual tipo de cambio real) una política de mayor competencia (algo paradójicamente reclamando en el plano doméstico, pero que es más fácil de lograr con una mayor apertura), especialmente ante una situación inflacionaria como la que se sufre.

Por otro lado, y dado el propósito hecho público por el gobierno de impulsar exportaciones, debe decirse -como muestra el siguiente cuadro de Cepal-, que los países que más exportan son los que más importan. Por ende, (así como impulsaría las importaciones la mayor recepción de inversión extranjera por el incremento de internacionalización productiva) también un alza de exportaciones llevará a más importaciones.

 

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Y, como consecuencia, como también muestra el siguiente cuadro, el contenido importado de la producción exportable se ha incrementa en buena parte del mundo en dos decenios.

 

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Por ello, en relación a lo antes expuesto, puede afirmarse que cuando la economía vuelva a crecer ello llevará (y los tipos de cambio dependerán  de las regulaciones y las distorsiones que pervivan) con una inevitable alza de compras desde el exterior.

Y, pese a que se afirma en muchos ámbitos que la Argentina ingresó en una faz de “incremento indiscriminado de importaciones”, la evidencia muestra que esto no es así, y lo que se prevé es que se está lejos de llegar a niveles equivalentes a los de hace un decenio.

 

 

 

 

Marcelo Elizondo

Director General

Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

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